La conexión crítica entre trombosis y embolia
Cuando el corazón fibrila, la sangre no se expulsa totalmente, lo que facilita una trombosis dentro de las aurículas. Si un fragmento de este coágulo se desprende, se convierte en una embolia que puede viajar al cerebro y causar un accidente cerebrovascular. Este riesgo se potencia si el paciente padece aterosclerosis o enfermedad coronaria, donde las arterias ya presentan una luz reducida. Por ello, la prevención de un infarto cerebral es el objetivo primario al estabilizar el ritmo cardíaco y controlar la viscosidad sanguínea.
